5 hábitos del economista de éxito

Casi todo lo que hacemos en la vida procede de nuestros hábitos, tanto para bien como para mal. Desde atarnos los cordones de los zapatos hasta salir por la puerta todos los días a la misma hora para ir a trabajar. Un hábito se define como “un comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido, más que innato”.

Algunos psicólogos o incluso ‘coaches’ creen que son necesarios 21 días para cambiar un hábito antiguo por uno nuevo, a base de repetición que elimine la antigua “imagen mental” y establezca una nueva. Otros creen que es necesario más tiempo; pero en cualquier caso, hace falta tiempo –y persistencia- para crearlo.

5 hábitos del economista exitoso

Como de hábitos trata la cosa, creemos que para alcanzar el éxito en la profesión del economista es muy beneficioso incorporar a nuestra vida algunos de ellos. Por eso, hoy os queremos contar “5 hábitos del economista exitoso”.

  1. Conocer la misión u objetivo de carrera. No hay nada como tener una mente clara acerca de qué es lo que queremos conseguir. Un economista de éxito tiene claros sus objetivos profesionales, sus metas, y los pasos para acceder a ellos. Para poner en práctica este hábito, puede ayudar escribirlo en un post it y ponerlo en un lugar visible, donde pueda verse cada día, hasta que esa imagen mental cobre la suficiente fuerza en nuestra cabeza y te ayude a ‘instalar’ esa idea.
  1. No quejarse. Quejarse es una práctica (un hábito) que consume una gran cantidad de nuestras energías, no nos saca de la situación en la que nos encontramos, y además, fomenta un clima de negatividad tanto para nosotros mismos como hacia los demás. En lugar de quejarnos, deberíamos cambiar este negativo hábito por el contrario, mucho más positivo: dirigir nuestros esfuerzos y energías a ver el lado bueno de nuestra situación.
  1. Mantener un equilibrio. Para lograr un éxito profesional duradero y sostenible en el tiempo, hay que trabajar… nuestro tiempo libre. Aunque pueda parecer que cuanto más se trabaje, más éxito se cosechará, esto puede volverse contraproducente. Sin un adecuado equilibrio entre vida profesional y personal, seremos propensos a acabar saturados y consumidos. Debemos encontrar ese equilibrio y reservar tiempo para nosotros mismos.
  1. Meditar. Seguramente no somos los primeros ni los últimos en recomendar la meditación. ¿Se trata de una moda? Creemos que no. Numerosos estudios científicos reconocen los beneficios de practicar el ‘mindfulness’, como el hecho de que, por ejemplo, ayuda a tener espacio mental y ver los problemas y los retos “desde la distancia”, con una mayor capacidad de actuación y resolución. La diferencia entre una mente que medita y una que no, es como ver una tormenta a través de la ventana, con calma, o verla desde dentro, metidos en el centro y mojándonos.
  1. Creer en el proceso, no en “principio y fin”. Nos han acostumbrado a esperar que las cosas buenas están por llegar, y que llegará por fin ese día en el que alcancemos lo que queremos. Lo cierto es que siempre querremos más, y es que es inherente al ser humano no apalancarse. No hay un punto álgido y perfecto para nuestra carrera profesional; siempre hay capacidad de seguir creciendo y aprendiendo, porque hemos de tener claro que una carrera profesional es un viaje, no la llegada a algún destino.

¿Qué te parecen estos hábitos? ¿Te resultaría fácil o difícil ponerlos en práctica? ¿Tienes algún otro hábito que te resulte muy útil para tu carrera como economista y te gustaría compartir con nosotros? Adelante, ¡hazlo en los comentarios!

 

 

 

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