LA IMPORTANCIA DE MANTENER LA REPUTACIÓN EN TU EMPRESA

Hace unas semanas saltó a la actualidad el ya famoso caso Volkswagen. La firma de ámbito mundial se enfrentó a acusaciones de cometer irregularidades para evadir controles de contaminación en sus modelos diésel. En este caso, Volkswagen reaccionó con la dimisión de su director general y con el firme compromiso de revisar todos lo modelos afectados, arreglando gratuitamente todas las anomalías.

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Pero, ¿cómo afectará todo esto a la reputación de Volkswagen como compañía? Lo cierto es que la marca de coches alemana no es la primera que se ha enfrentado a problemas de reputación tras escándalos; a continuación os detallamos una serie de ejemplos de otras compañías con diferentes desenlaces.

La industria automovilística no es nueva en el apartado de escándalos: Renault y Volvo tuvieron que llegar a un acuerdo de 1000 millones de dólares en 1998 tras ser acusados por las autoridades de instalar equipos para eludir los controles de emisiones en sus coches. Como en el caso Volkswagen, el mayor problema al que se enfrentaron fue la pérdida de confianza por parte de los clientes.

Los problemas de reputación pueden llegar también de declaraciones poco afortunadas de algunos de los CEOs de las marcas más importantes del mundo. Un ejemplo de ello fueron las palabras de Mike Jeffries, ex responsable de Abercrombie & Fitch. El director de la marca de moda declaró que su ropa era sólo y únicamente para gente atractiva, justificando así la falta de tallas grandes en la marca. Esto generó innumerables críticas organizándose un boicot contra la marca en redes sociales. Finalmente Jeffries abandonó la empresa y sus declaraciones a día de hoy todavía repercuten en la imagen de Abercrombie & Fitch.

Una sola entrevista también puede afectar a la imagen de tu empresa. Por ejemplo, a Stephen Elop, CEO de Nokia, le llovieron las críticas tras reaccionar mal en una entrevista. Al director de la empresa de tecnología no le gustó la comparación que el entrevistador le hizo del Iphone con el modelo que ellos comercializaban; su reacción fue tirar el smartphone del presentador al otro lado del plató.

Esto son solo algunos ejemplos. Lo contado anteriormente nos demuestra que es necesario hacer las cosas bien y correctamente como empresa, debido a que toda acción de una compañía repercute de forma directa en su reputación. Mantener esa imagen es la manera de crear un vínculo duradero de confianza con tu cliente y sustentando así la viabilidad económica de la misma.

¿Conoces algún otro caso de malas prácticas o acciones que hayan desembocado en una pérdida de reputación para la empresa que las llevó a cabo? Y tú, ¿qué harías para que tu empresa gozase siempre de una buena reputación? Cuéntanoslo.